"Mucha gente no puede ni emanciparse, es decir,
no puede ni darse cuenta de la esclavitud en que
le mantiene las ideas en medio de las cuales se
ha educado." (Samuel Butler)
Esta mañana es como cualquier otra, la única diferencia es que parace que no es precisamente la mejor. Hasta poco antes de salir de casa, la rutina era la de cada día. Al llegar al auto, las cosas comenzaron a cambiar, primero a mi hija, a quien había ofrecido llevar a su universidad, se movió al ritmo que ella acostumbra, mismo que en modo alguno tiene que ser como el que yo llevo.
Fuimos al banco y por supuesto la gente que piensa que tiene más de un cajón para estacionarse, el enojo comenzó a perforar las imágenes que llegaban a mi mente y claro que el vapor que había comenzado a formarse en mi cabeza, subió su presión un poco más.
Pasamos a dejar al hijo algo de dinero que necesitaba y después de eso, retomar la avenida es toda una proesa, a esas alturas, claro, la presión seguía subiendo. Reptamos por la ciudad (literal) tratando de esquivar autos que toman decisiones repentinas, filas y filas de autos queriendo llegar primero, dar la vuelta y llegar "mágicamente" hasta el otro lado de la calle.
Finalmente dejé a la hija en la escuela, circulé a buena velocidad y al llegar al café donde me detuve a tomar un respiro, ¡claro! otro auto mal estacionado impidiendo poder maniobrar dentro del estacionamiento. La presión de mi cabeza subió un poco más.
A estas alturas estaba ya estaba haciendo un recuento de los acontecimientos surgidos de nuestra realidad tan irreal como la réplica que dio Javier Sicilia a los cuatro "candidotes" a la Presidencia de la República, ya había leído la contrarréplica de la esposa del "Peje". Me había enterado de la nueva tontería del Niño Verde. Había escuchado sobre Josefina, sobre EPN y Quadri (tan descuadrado el pobre).
Por fin elegí una mesa donde pensé que estaría tranquila con mis enojos y penamientos (no se si asesinos o suicidas) y, justo detrás de mí, estaban sentadas tres chavas de gran talla haciendo algo así como una sesión de apoyo moral-psicológico-filosóficodebanqueta que creo que terminó por desinflarme. Si lo se, sólo me estoy quejando en esto que les cuento, no tengo nada en contra de las personas de tallas extras, yo misma soy talla extra, pero la verdad, escuchar (los cinco minutos que aguanté -aunque sigo oyendo el murmullo de sus voces-), pude oír sobre lo lindas que son "cuando se arreglan" (o seaaaaa), "sobre lo que tienen que hacer para no ser invisibles" (no es un problema de ser transparente, es un problema de discriminación). "Me maquillaba", "me prestaban vestidos bonitos", etc. Confieso que no he tenido el valor ni el morbo de ver qué están consumiendo, ¿qué tal si estas chicas conversaran y caminaran en lugar de estar cómodamente apoltronadas en toda su extensión en el cómodo sillón donde se sentaron?
Vaya que estoy enredada, tengo muchas cosas que pensar, que decidir, que cambiar. Hay muchas cuestiones de nuestra realidad política, social, económica y cultural que observo y me preocupan además de ocuparme. Hay muchas madejas que desenredar y mientras leo a mi querida Invierno Azul, que destila vitalidad (bendecidas los(as) que la leemos), creo que yo destilo ¿enojo? ¿tristeza? ¿impotencia? No lo se.
Entre enredo y enredo, les cuento una especie de discusión que tuve con alguien en el Twitter, "Musa" (es un chavo que no conozco), subió una imagen de una familia en su motocicleta trasladándose en ella. Iban el papá y uno de sus hijos, al frente; la mamá y una criatura en brazos, en la parte trasera. NINGUNO tenía casco. Esta imagen la he visto multiplicada una y otra vez, aquí en mi ciudad y en muchas más y aunque siento un profundo piquete de enojo ante el peligro que estas familias se generan y la responsabilidad que le imponen a los conductores; del otro lado, pienso, al ver cómo van, sus ropas comunes y corrientes (por decir que no son de marca), lo limitado y expuesto del espacio, que no es otra cosa que la evidencia de las limitaciones a las que se enfrentan: falta de oportunidades, falta de empleo o de un trabajo digno. Un salario o dos que son el mínimo o menos y entonces me quiebro, quedan invalidados juicios como "padres irresponsables", "así es como quieren a sus hijos", esta fue la reacción de "Musa". Por más que le expliqué en varios TT que ver a una familia montada en su moto, no significa que se exponen por gusto y que si bien, viajar así es un acto irresponsable, en modo alguno hay una intención de daño y que por el contrario, es la evidencia de carencia de muchos(as) mexicanos(as).
Veamos, el Salario Mínimo General del año 2012 es, de acuerdo al área geográfica: "A", $62.33 pesos diarios; "B", $60.57 pesos; "C", 59.08, y si los multiplicamos por mes, eso hace $1,869.90, $1,817.10 y, 1,772.40 respectivamente, dramático ¿no? aun aportando dos sueldos, la situación es crítica, ¿paseos?, ¿diversiones?, ¿oportunidades de dar mejor vida?, ¿opción de colegios privados?, ¿auto del año?, ¿ropa de marca?, ¿compras de "chucherías"?, ¿moto o bici para coleccionar o presumir? prácticamente en todos los casos, la respuesta es NO.
Enredada en este y otros pensamientos, poco a poco me voy serenando, poco a poco me preparo para ir a donde no quiero estar pero que al fin y al cabo, me permite trasladarme en mi auto, tener a mis hijos en buenas escuelas, salir de vez en cuando, hacer planes mirando al futuro.
Dejo estos enredos para otro momento, ahora debo trabajar y buscar estar lo mejor posible a pesar de cualquier cosa que suceda a mi alrededor por el simple hecho de ser una personas privilegiada en muchos sentidos y muy, muy bendecida.
P.D. Música para acompañar, Bach, El Clave bien temperado, pase lo que pase, siempre será buena compañía.
L. Miranda
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